Recordando a Juan Carlos Duchini

La Asociación Criolla Argentina quiere recordar que el 26 de marzo de 1997 falleció Juan Carlos Duchini, un hombre más que importante para el tradicionalismo gaucho.

De su mano  aprendieron muchos a cuidar y ensillar un caballo para presentarse en los concursos de recados que se realizan hace muchísimos años y en los de la Sociedad Rural Argentina en Palermo. Presentaba cinco o seis caballos, y diez si era necesario. Era el adversario a vencer cada año.

Más de una vez se le pidió desde Rural, que llevara más caballos y recados por falta de participantes, y Juan Carlos no dudó en hacerlo. Siempre amó el tradicionalismo y lo ejerció desde distintas instituciones.

Dejó una importante colección y una familia que continuó su legado.

Nuestro amigo Carlos Duchini, su hijo, siempre siguió ligado a los concursos, incluso poniendo a disposición algunos de invencibles recados de aquellos tiempos.

Nuestro homenaje hoy para aquel hombre del que todos tenemos algo que aprender, por ello, hemos tomado algunos párrafos de una nota de su autoria, que publicara la revista TRADICIÓN  en su edición número 2 de 1995, donde Duchini nos habla del lomillo porteño chapeado. Importante es decir que muchos vimos uno, por primera vez, ensillado por él.

Comienza dicha nota diciendo: “Confeccionadas íntegramente con pura plata, éstas prendas de lujo eran usadas íntegramente para paseo; por ello obsérvese que dicho lomillo prescinde de lazo, boleadoras y atador”. No es un detalle menor.

Cuando detalla el juego de cabeza, hace por supuesto, referencia al fiador, con otro dato referido al lujo como adorno y no funcional: “…una frentera de material correspondiente (plata) impide que el fiador se desplace en el tuso del caballo, y una argolla en la parte inferior sirve para amarrar la manea, ésta es una pieza enteramente de plata, que por su fragilidad y tamaño, da para pensar que es por sobre todo una prenda para lucir, más que para cumplir con su función específica”.

Básicamente este artículo fue escrito por Duchini para describir el lomillo que muestra la fotografía, sobre su famoso “Moro”. En él cuenta que las espuelas pesan un kilo cuatrocientos gramos en plata y su enorme rodaja es de nueve puntas.

Describe también el freno, los arzones, caronas, estribos, estriberas, arreador, cojinillo de hilo “Era imposible en la provincia de Buenos Aires,un recado de paseo que no lo exibiera”. Para terminar, menciona la rastra de doble yunta de monedas. Nada ha dejado librado al azar.

Es bueno recordar a quienes dejaron una huella muy marcada para que podamos seguir su camino.